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miércoles, 9 de marzo de 2016

Destino



Me siento a la mesa, circunspecto, arrasado por el destino
cruel que no cesa, abrazador, solemne,
intuitivo en desmedida.

me escucho hablar sobre ciertas cosas
y me digo a mi mismo
¿qué preguntas habré de hacerme
en el instante previo a la muerte?

me siento cómodo a la mesa (tus pupilas me miran)
vos estás ahí, cálida
también abrazadora y solemne como el destino.

vos también sos cruel:
en la forma de tus piernas
en tu mirada
en tu pelo.

¿qué tendrás que ver vos con la muerte?
pregunta sin sentido, ya lo sé
como no tiene sentido nada que se te asemeje.

mis manos se deslizan por debajo de la mesa
y acarician tus muslos, con mis dedos infinitos
que llegan a todos los rincones (solo permitidos a mis dedos).

el café se enfría.

la correa de tu cartera en tu hombro anuncia tu partida
y te miro partir
tal vez porque con vos se esté yendo mi destino.

3 comentarios:

  1. Ese saber pero, quizá, no querer entender para no asumir que se escapa eso que por un momento no dio la cuota de fe.

    Mi abrazo ✴

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  2. Este poema es muy bueno.
    Te felicito.

    Saludos.

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