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jueves, 23 de julio de 2015

Saberes



Conozco tus tardes, tus mañanas, tus noches,
y sé cuando tus ojos dicen algo,
sé cuando amás enamorada
por la chispita de luz que ellos irradian.
Por eso, a veces me voy
sabiendo mi regreso
¿Dónde podría estar sino a tu lado?
Y cuando no estás, espero que retornes
mientras el sol derrama su luz sobre la tierra
o cuando la luna tonta solo hace reflejo
de la luz ajena
y la taza de café se enfría sobre la mesa.
Y cuando al fin veo tu cuerpo
que te trae consigo me sonrío
pues sabía… lo sabía
que este poema no podría caer al vacío del olvido
sin que tus ojos lo leyeran
tus oídos lo escucharan
y sin que tus labios se abrieran un momento
para recitar solo una palabra.