Seguidores

domingo, 28 de septiembre de 2014

Yira - yira

En el horizonte, el sol se refleja en las copas frondosas de los árboles
y el trinar de los pájaros se confunde con el paso de una locomotora.

Después de una noche de cuerpos pagos
ella canta un tango
y por un momento se siente libre
al disfrutar del aroma a limón y tierra mojada.

Es solo un instante

antes de volver a su rutina.