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domingo, 28 de septiembre de 2014

Yira - yira

En el horizonte, el sol se refleja en las copas frondosas de los árboles
y el trinar de los pájaros se confunde con el paso de una locomotora.

Después de una noche de cuerpos pagos
ella canta un tango
y por un momento se siente libre
al disfrutar del aroma a limón y tierra mojada.

Es solo un instante

antes de volver a su rutina.

3 comentarios:

  1. Pero... Hay instantes que marcan la diferencia.
    Hay instantes que lo cambian todo o posibilitan que todo siga... Nos dan luz y vida.. Para continuar... Aunque sea entre pura rutina.

    Un abrazo

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