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jueves, 23 de agosto de 2012


La mujer cuando está sola frente al mar
mira el mar.
Se apoya  en una ventana y mira a lo lejos
en busca de la orilla invisible.

Si se la observa a sus espaldas
(sin que ella note nuestra presencia)
sus contornos resultan más promisorios
y con vaivén imperceptible, simula el movimiento de las olas.

Al verla de frente
vemos sus ojos brillar de una manera descarada
sin perder de vista su objetivo.
Entonces deseamos ponernos a su lado y contemplar el mar junto a ella
pero no nos atrevernos para no romper el hechizo.
La mujer que nos presiente decide mirarnos
y ansiamos meternos entre sus brazos
para tratar de ver el mar a través de sus ojos.

6 comentarios:

  1. Qué bonito lo describes...

    Un abrazo.

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  2. Dan gans de ir a que ser contemplada...

    Un beso mirando al mar de tu imaginación ( o dos)

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  3. bello poema Claudio
    sea hombre o mujer quien contemple un atardecer junto al mar es mágico instante

    un abrazo y feliz fin de semana
    y sí soy serpiente (madera )en el H Chino

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  4. Mil gracias querido y admirado poeta por hacer que con tus versos nos metamos en la piel de la protagonista y sintamos la bella caricia del mar en nuestra alma .Muchos besinos de esta amiga admiradora que te desea feliz fin de semana con todo mi cariño.

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  5. El mar me habita en los ojos cada día...

    Bellísimo Claudio

    Besos

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