Seguidores

miércoles, 26 de octubre de 2011

La pasión literaria

Cuando Hernán Gómez Infrán recibió el Premio Nacional de Literatura, contaba solo con veintiocho años de edad, pero ya había recorrido un largo camino en la senda literaria. Tres novelas, dos libros de cuentos y cuatro de poesía publicados, lo convertían en un escritor muy reconocido en el ámbito literario y cultural.

En su niñez había escrito varios cuentos sencillos – de esos que escriben todos los niños- pero su temperamento aguerrido le sirvió para ganar el premio escolar y obtener su reconocimiento público ya que el intendente del lugar le entregó personalmente la distinción en un hermoso acto realizado en el hall de la municipalidad. Él comparó ese sublime momento con este en el que el presidente lo recibiría en su despacho para felicitarlo.

Hernán Gómez Infrán, pensaba en todo lo que este premio significaría en su vida, principalmente por los trescientos mil pesos en efectivo y libres de impuestos que le servirían en el futuro para seguir sobornando jueces, y porque no, sentía, ganar el Premio Nobel de aquí a unos años; “si no me lo dan me encargaré de que algún sicario le haga decidir a la maldita Academia Sueca que soy el mejor escritor de la historia de la humanidad”.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Las señoritas de Avignon

(Sobre la obra de Pablo Picasso)

Las señoritas de Avignon

exiben sus cuerpos desnudos y deseosos

entre tules de sexo,

cuerpos envidiosos de si mismos

demuestran su belleza

en sus senos sedientos

en sus cinturas altivas

en sus fibras vivientes.


Las señoritas de Avignon

se mofan de nosotros

que las vemos en la tela

pues nuestros ojos incompetentes

solo nos permite verlas

en un vouyerismo culto.

domingo, 16 de octubre de 2011

Eres

Este poema se lo escribí a mi madre en el año 2004. Hoy ella ya no está con nosotros, por eso quiero compartirlo con ustedes.

Grande
cándida
viviente
esmeralda
digna
florida
flamante
fresca
altiva
sublime
secreta
entregada
sencilla
vital...
Madre.

miércoles, 12 de octubre de 2011

América del hombre nuevo

El sueño de América
se va tejiendo en el verde
en sierra
en maleza
en caña
y va logrando la nueva figura
del hombre que ama a su prójimo
más que a su vida,
dispuesto a darla en su nombre
pero que odia al canalla
con toda la fuerza de la justicia.
Ese hombre nuevo
sueña con niños nuevos,
con mujeres nuevas,
con una América nueva
y si los soporíferos
de los traidores la duermen
gritarle:
¡Che, América despertate!
para que el rojo de tu sangre
deje de una vez de teñir la tierra
que el río sea marrón
como al principio
verde la selva
y blanca la cordillera abrupta
y que el designio del hombre nuevo
sea como debe ser:
de vida en vida
a vida de cada uno
amor hacia esta América
perenne
serena
viva.

lunes, 10 de octubre de 2011

Tengo girasoles en los dedos

Tengo girasoles en los dedos

que se escapan y echan a correr

no puedo detenerlos, o tal vez no quiero

porque llevan consigo los restos pobres de mis uñas

que para qué las necesito

si no es para rascarme las orejas

o para algún otro quehacer

menos importante.

los girasoles se van de mí

y para qué correrlos

seguramente buscarán a van gogh

para intentar plasmar con semillas y pétalos su retrato.

martes, 4 de octubre de 2011

Un día en el manicomio

No sabe doctor lo feliz que me hace salir de alta después de diez años de internación, cuanto tiempo hace que espero este momento.

Siento que cada uno de ustedes, los médicos, psicólogos, psiquiatras, enfermeros, empleados y pacientes son como de mi familia; por lo que le puedo asegurar que los llevaré a todos en mi corazón.

Me siento feliz, muy feliz, de haber superado “el problemita” que me llevó a esta estadía en este maravilloso lugar en el que me llevo de recuerdo dos Napoleón, tres San Martín e incluso a un inolvidable Dios; que demostró no ser tal pues murió cuando el loco caníbal se lo devorara casi completito.

El loco caníbal, simpático el muchacho. Si no fuera por ese pequeño defecto hubiera logrado mucho en su vida, pero que le vamos a hacer, así son las cosas.

Doctor, cuanto le agradezco todo, las píldoras que me hacían dormir largas horas todos los días, las sesiones de electroshock que me tranquilizaban bastante. Reconozco que a veces me portaba mal y los enfermeros me golpeaban bajo la ducha para que no me quedaran marcas por si algún familiar me venía a visitar, entonces los empleados de la recepción, por las dudas, le decían que en el día de la fecha no podrían verme pues el tratamiento así lo exigía; a todos ellos también les agradezco.

Pero ahora, a disfrutar de la naturaleza, aprendí a escuchar el trinar de pájaros que antes me pasaban inadvertidos, a comprender que lo urgente muchas veces no es lo importante, a vivir acorde a mis sentimientos y de poder expresar todo aquello que siento con tranquilidad y con las palabras precisas.

Doctor, si no le parece mal me voy a despedir, ya que tengo cierta urgencia en irme ¿Tiene algo para decirme?

-…

No me quiere hablar, bueno, es lógico su enojo, a nadie le gusta que lo degüellen y le corten una de sus piernas para comérsela, pero ese sabor dulzón de la carne humana es irresistible, le recomiendo que alguna vez la pruebe. Adiós.