Seguidores

jueves, 27 de enero de 2011

Cosas a recuperar

Que recuperar, no se, quizás algún momento pasado
cuando la alegría se convertía en vida
o que la vida, misterio de niñez o juventud
era una alegría simple. sin complicadas elucubraciones
que hoy la alejan de su verdadero sentido.
Tal vez recuperar una sonrisa,
esa, llena de frescura.
o esas risotadas que doblaban nuestro cuerpo en dos
en medio de la calle, sin sentir vergüenza
de que estábamos riendo.
Recuperar esa certidumbre
de que uno es uno con el cosmos
y que por eso somos su dueño
ya que el cosmos nos pertenece
en su plenitud y esplendor
por el simple hecho de estar vivos.
Recuperar la fragancia de la primavera,
y en definitiva, recuperar ser yo mismo,
entero, puro, digno
e inmensamente feliz.

viernes, 14 de enero de 2011

Ratones

RATONES

Hacía casi diez minutos que estaba en la parada. El frío gélido que envolvía a Buenos Aires no daba tregua. Mientras esperaba el colectivo que lo llevara hasta el taller, miraba en todas direcciones como un cazador en busca de su presa tratando de localizar a Cacho, el cafetero, que hoy más que nunca hacía notar su demora.

Lo único que falta es que justo hoy, con este tornillo que hace, no llegue.

Miró la hora y puso cara de resignación.
Golpeaba con sus pies en el suelo en un improvisado zapateo para evitar que los mismos se congelaran. Un colectivo que se aproximaba generó el movimiento de las hasta entonces estáticas personas que lo esperaban.

Será posible que esta mierda de colectivo no llegue nunca. De estos pasan cuatro antes de que venga, y para colmo siempre viene hasta las manos, espero poder subir.
¿Dónde se habrá metido Cacho?

El colectivo de la otra línea se detuvo en a la parada. Frente a él, en un pequeño espacio que un guante le había ganado al vidrio empañado de la ventanilla, estaba ella, con su bufanda rosa y su boina beige, mirando en el indiferente paisaje de Buenos Aires fría, si Alberto se encontraba en la parada.

No llegó. Seguro que perdió el tren. Voy a tener que viajar sola hasta la oficina.

Él la descubrió allí, con sus ojos que eran como estrellas con esas pupilas azabache, con su boca tan delicada y sus mejillas rosadas que le daban un aspecto de sensual inocencia. El verla lo dejó embobado, pasmado.

¡Qué hermosa! Y tan chiquitita, debe tener tanto frío, me gustaría abrigarla entre mis brazos, darle calor, que sienta el tibio de mi respiración, con mis dedos acariciar sus mejillas.

Ella lo vio en la multitud del paisaje. Lo miró con indiferencia y desdén, buscando a lo lejos la figura de Alberto que definitivamente no llegaba. Los helados pasajeros ya estaban terminando de subir al abarrotado colectivo. Se volvió a fijar en él que estaba parado como un segundo poste mirándola como un estúpido.

¿Qué mirás idiota?

Sus ojos se posaron en él el leve instante que le llevó manifestar ese pensamiento, casi nada, una insignificancia nula, pero la suficiente para permitirle a él ensayar una sonrisa y a ella un gesto de fastidio que le hizo desviar la mirada hacia adelante y ver a los últimos pasajeros colocar sus últimas monedas en la expendedora.

Boludo.

Parecía olvidado del frío y la sonrisa no se le borraba de la boca, solo el vapor de su aliento dejaba entrever que estaba vivo.

Me miró, mi linda, si solo pudiera cobijarla, abrigarla, tomarla de sus deditos tan delicados y besarlos uno a uno y jugar con ellos, acariciar su espalda despacio, lentamente y descender hasta su cintura y apretarla fuertemente a mí, y sentir contra mi pecho esa electricidad que da el roce de los de ella, esos pechos pequeñitos, que invitan a soñar y lo llevan a uno a límites impensados. Bebita, cómo quisiera disfrutar de tus labios y de los detalles de tu cuerpecito chiquitín.

La ira comenzó a notarse en los colores de su rostro y un rictus de odio surgió instantáneamente en la comisura de sus labios.

A una le gusta que le digan cosas, que la miren, pero este tipo en particular me causa asco, verle nomás la cara de pelotudo que pone ¿Qué mira, tengo monos en la cara? Y Alberto que no aparece, justo ahora que lo necesito ya que su compañía a lo mejor lo ubicaría. Bueno, el colectivo ya sale, tendré que viajar sola y este fastidio seguro que me dura el resto del viaje.

Tomó una respiración profunda, un suspiro de esos que alivian la ansiedad, parecía olvidado de todo, ya no buscaba a Cacho, ni miraba la hora, no le importaban ya ni el frío ni el colectivo que cada vez se demoraba más.

Mi chiquita, quiero tenerte desnuda y besar todo tu cuerpo, y con las puntas de los dedos recorrer tus costillas. Jugar y permitirte jugar conmigo y así hacerte mía una y otra vez. Cuanto placer sentiría y te haría sentir mi amor descendiendo con mi boca desde tu vientre a tu entrepierna para quedarme ahí eternamente.

El colectivo retomó su marcha, una nube de humo negro envenenó un poco más el ya enviciado aire de Buenos Aires.

Te vas mi vida, quizás algún día te encuentre ¿Cuál será tu nombre? Así no se puede respirar ¿Cuál será tu edad, veintidós, veintitrés? El gobierno debería tomar medidas con los medios de transporte que no están en condiciones. Nunca me voy a olvidar de vos. Que frío que hace y este colectivo que no viene.

Alguien le tocó el hombro y lo sacó del trance. Se volvió para mirarlo.
─ ¿Un café, don?
─ Si Cachito, más vale, uno doble.
─ ¿Algo bueno para contar?
─ Nada, que va a haber, la verdad es que nunca pasa nada.

sábado, 1 de enero de 2011

Salutaciones

GRACIAS A TODOS, POR SEGUIRME, POR LOS COMENTARIOS, Y FUNDAMENTALMENTE POR LO QUE BRINDAN EN CADA POST.
CADA AÑO ES UN RENACIMIENTO DE OBJETIVOS, DE SUEÑOS ES POR ESO QUE MI DESEO PARA CADA UNO ES QUE PUEDAN CUMPLIRLO Y QUE VIVAN CADA DÍA DE ESTE AÑO COMO UNA VERDADERA CELEBRACIÓN.
SALUDOS Y UN FUERTE ABRAZO PARA TODOS.