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viernes, 11 de noviembre de 2011

La señora muerte

Cuando conocí a Victoria ella tenía ochenta y cinco años. Había pasado casi toda su vida criando cerdos, en una pequeña chacra que había heredado de su padre. Junto a ellos también contaba con algunos animales de granja: unas cuantas gallinas, gansos, ovejas y alguna que otra cabra, pero su labor cotidiana habían sido los cerdos, sin contar nunca con un descanso, ella no sabía de francos ni de vacaciones.

Pero no es la historia de su duro trabajo la que quiero contarles, sino la de un aspecto de su existir que tiene mucho que ver con la vida misma y es su relación con la muerte.

La conoció de pequeña, ya que su madre falleció en su decimotercer parto cuando ella tenía solo tres años de vida. La vida del campo era dura. No se le dijo que su madre había hecho un viaje y que pronto regresaría, ni que era una estrella, ni que Dios se la había llevado para que como ángel pudiera cuidar mejor de ella, se le dijo que había muerto y que ya jamás volvería a verla, porque los muertos van bajo la tierra del camposanto y que de ahí, jamás salen.

Ella se sintió muy enojada con la muerte, no podía entender como esa señora había tenido el atrevimiento de quitarle a su madre que tanto la quería dejándola a ella sola.

Sus dos hermanas mayores se hicieron cargo de la casa, sus hermanos, a medida que iban creciendo se marchaban con su padre a trabajar al campo y prácticamente no los veía en toda la jornada.

Con Azucena, la mayor de sus hermanas (que era a su vez la mayor de todos los hermanos), guardaba la más franca relación de cariño, no se separaba de ella en todo el día, hasta que llegó Evaristo, que venía de Buenos Aires y comenzó el idilio. No recordaba muy bien el motivo de la llegada del muchacho, pero sí sintió celos por haberle arrebatado el cariño de su hermana. Un tiempo después Azucena quedó embarazada, Evaristo, cobardemente desapareció. Azucena apareció ahorcada en uno de los galpones pocos días después, de esta manera, la señora muerte volvía a rondar cerca de la niña.

La vida suele ser breve para quienes viven aislados y carentes de cosas básicas, como vivió Victoria. Poco a poco, se fueron yendo su otra hermana, víctima de una extraña enfermedad, dos hermanos y el padre, que falleció atropellado por un carruaje mientras trabajaba en el campo. Así Victoria había llegado a los quince años. Los otros hermanos se fueron a la ciudad y por una cuestión generacional seguramente la muerte ya los habría visitado por lo que fue quedándose sola, con los cerdos y los otros animales, sin embargo ya no le guardaba rencor a la señora muerte, es mas, la sabía inevitable y aprendió a tenerle cierto afecto y con ese afecto terminaron pasando el resto de sus largos años de vida.

Poco antes de morir me narró esta historia de la que no voy a ahondar en detalles por expreso pedido de ella. Al concluir me dijo:

-Al principio, aborrecía a la muerte, porque me había quitado a mi madre y a mi hermana, pero con el correr de los años aprendí a aceptarla e incluso a quererla. Hoy la veo incluso hasta esperanzadora. Siempre quise poder encontrármela cara a cara y sin embargo, aún, sigo esperando.

23 comentarios:

  1. Claudio, interesante relato el que nos compartes, no debemos temer a la muerte, ni guardarle rencor alguno, y si creo que es hasta esperanzadora algunas veces.
    Un abrazo.

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  2. Muy buen relato, me gustó bastante. Y aún la sigue esperando.

    Buen cierre.

    Saludos cordiales Claudio.

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  3. Amigo Claudio, creo que no hay que temer a la muerte porque es otra parte de nuestra vida. No lo sé, ¿quizás que no la tema porque se me antoja lejana? pero nunca se sabe...
    Un abrazo.

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  4. Nacemos con ella aún sin saberlo,sin ser conscientes de ese último e inevitable paso a ciegas.
    Supongo que como ella,acabaremos por resignarnos a su visita.
    No me extraña que Victoria la llegase a sentir esperanzadora tras la vida triste que vivió.
    Un gran relato.
    Besos.

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  5. Fue la que más años vivió, pareció como si la muerte le hiciera burla, qué grotesco, no?

    Buen fin de semana, saludos.

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  6. ¡Muy bonito relato!
    Nos pasamos la vida temiéndola, aún sabiendo que ya viene incorporada a nuestra existencia,pero como todo en esta vida... lo que empieza acaba,y es verdad que muchas veces es injusta,porque se atreve con cualquiera, sin importarle la edad.
    Un saludo.

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  7. Que lindo relato. Triste pero realista. Simepre le tuve miedo a la muere hasta que me toco vestir a mi padre cuando murio y luego trasladar sus cenizas en un acajita a otro nicho fuera de la ciudad. Te sigo! hata muy pronto!

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  8. Quizás es que la muerte le compensó por todo el daño que le hizo.

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  9. Muy buen relato. Moraleja: para que temerle, llega cuando quiere y es la que gana. Un abrazo

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  10. Tengo un Nick en mi correo
    "Por temor al más allá es que me quedo más acá"
    Cruda la vida de Victoria como la de mucha gente de las áreas rurales.
    Bien contada

    "Te dejo mi corazón para
    que te guíe de regreso hasta mi casa"

    Tamally maak

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  11. la muerte -dice José Carbajal El Sabalero (cantor popular uruguayo)-
    esa puta vieja y fría

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  12. Creo que pese a todo, nunca logramos entenderla.
    Besos, Claudio.

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  13. Una gran historia. ¡Excelente! Yo creo que lo que asusta de la muerte es lo desconocido, no saber qué hay después de ella. Un abrazo.

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  14. Una vida muy dura la de Victoria, pero haciendo honor a su nombre sobrevivió y aún sigue esperando encontrarse con la muerte un dia...

    Besitos

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  15. es un relato muy bueno, con reflejos hondos, la muerte es un temón siempre, hay quienes la ven como un ente maléfico, otros como la salvación a todos sus penares
    sin duda las aristas que se abren son infinitas,pero una sola es la respuesta, todos en ella nos igualamos
    besitos y buena semana Claudio

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  16. gracias querido y admirado poeta por regalarnos tan sublime y profundo relato, muchos besinos de esta amiga admiradora que te desea con cariño y admiración feliz semana.

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  17. A morte é algo ainda desconhecido para nós que evoluimos muito pouco nesse sentido....mas....penso que a pior morte é a morte em vida...a morte da fé, da esperança...
    Belo relato amigo Cláudio!
    Boa noite!

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  18. Hablar de la muerte (y bien) no es tarea fácil, me gustó, si señor...
    Un abrazo.
    HD

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  19. Excelente historia. La muerte está tan segura de alcanzarnos que nos deja toda una vida de ventaja.

    saludos

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  20. Es que al final del camino, ella esta, algunos corren con ventaja que ella les da, quizás porque les caiga simpáticos o porque algo se tiene entre manos.

    Lindo relato.

    Un beso!

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  21. Valiente la Sra Victoria capáz de vencer los miedos frente a la muerte.

    Bienvenido Claudio a mi casa en la que te doy la bienvenida. Gracias por tu comentario allí.

    Buen fin de semana

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