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domingo, 19 de septiembre de 2010

Ojos de gata

Ella era una mujer extraordinaria, diferente de todas las mujeres que conocí. Miraba profundo con sus ojos de gata y parecía desnudarme con su mirada; y cuando yo me desnudaba frente a ella por mi propia voluntad parecía arrancarme la piel para guardarla como amuleto en su cartera.
Esa mujer cierto día desapareció. Creo que se la llevó el viento sur o algo parecido, la busque por todos los rincones, pregunté a los vecinos y nada ni nadie supo darme información sobre su paradero. Juro en este caso que agoté todos los esfuerzos para encontrarla sin tener ninguna novedad, hasta que al fin desistí de la busqueda, pues una mujer con ojos de gata no puede durar mucho en la vida de un hombre, principalmente después de haber arrancado hasta el último pedazo de piel para llevarlo en su cartera.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Vida Textil

Hice con la vida un ovillo
desenredando frustraciones
para tejer algo nuevo
o al menos
para dejar algo dicho
y que aquel que me escuche
logre comprender
que a pesar de sus dificultosos hilos
vale realmente la pena
pasarla por la devanadora.